Alguien ha dicho alguna vez que la vida es un largo camino con varias etapas y que esas etapas están hechas de momentos; hay pues momentos oscuros y momentos felices, instantes en que la vida nos castiga y otros en donde sentimos una suave melodía que nos susurra un Nirvana.
Ser docente no es oficio fácil. Uno elige ser orientador y en esta decisión van encerradas muchas cosas: elige dedicar su vida al alumno, sacrificar su tiempo en pos de una idea, de un perfeccionamiento constante, elige trabajar los fines de semana, elige poner el alma en lo que hace, elige ser un verdadero formador. Siempre identifique a la docencia con la actividad de un sembrador, aquel que sueña con una buena cosecha, que esparce su semilla pensando siempre en el fruto que obtendrá; ese sembrador que pasa las noches en vela esperando la lluvia vivificadora que parirá el verdor ansiado, que disfrutará de frutos rebosantes entregados por la ardua y gratificante tarea. Somos sembradores. Pero debemos ser de aquellos que colman sus alforjas con dedicación, sacrificio, constancia y sobre todo humildad; un docente nunca debe cometer ese terrible pecado capital llamado vanidad, pues solo el azar o el destino nos acomoda el lugar y solo el tiempo , que es sabio, decide las situaciones y las posibilidades.
Hacia el 2007, cuando me propusieron enseñar en este Instituto terciario, la primera sensación que sentí fue la de temor, temor a lo nuevo, pues nunca había trabajado en este nivel, siempre forme adolescentes y niños, pero el desafío no me dejó dormir. Uno siempre desea conocer cosas nuevas, descubrir, innovar, proponer, es nuestra manera de luchar contra el hastío y la monotonía de esta profesión; Rio Muerto, ese rinconcito cálido y cariñoso, y Los Frentones me gustaban pero debía luchar constantemente contra el relajamiento y la placidez. Y así fue que pasé de la comodidad a la ruta, a noches de lecturas y proyectos, leyendo para no pasar papelones frente a mis nuevos alumnos. Y no me arrepiento. Estar aquí y conocer este grupo de alumnos que hoy se recibe, que ya dejan de ser alumnos para llamarlos con orgullo colegas, me ha hecho crecer un poco más como persona y como formador, he aprendido con sus errores y con sus enseñanzas. Pero hoy no es deseo hablar de mi.
Estas chicas, la mayoría madres, amas de casa, docentes algunas, que hoy culminan y empiezan una etapa de sus vidas, ha sido un grupo con características que harían retroceder a cualquiera: atípico, difícil, maduro, innovador, ilimitado, cariñoso, expresivo, refutador, y por sobre todo con una vocación innata por la docencia. Cuando la decantaciòn de los años las fue juntando para hoy estar aquí frente a sus colegas, a sus profesores, a sus futuros alumnos, nadie suponía que caracteres personales tan fuertes y tan exigentes podían conjugarse en pos de un bien común. Ellas son grandes porque supieron olvidar diferencias mirando el objetivo, supieron disimular nuestros errores docentes que fueron muchos, porque su magnanimidad,cualidad esencial de un buen docente, así lo exigía. Ellas supieron entender que para ser un gran formador primero hay que empezar por ser un humilde aprendiz, y que la edad es lo de menos cuando se trata de aprender, que la vida nos enseña hasta incluso en el ultimo suspiro, y que la resolución de los grandes problemas esta en las pequeñas y simples cosas, no más allá.
El faro que hoy se enciende comienza a alumbrar el camino: Gladis, entereza inquebrantable, dinámica en estado puro,sensible y transgresora; Jose, carácter férreo, constancia y sacrificio a prueba de balas, que a pesar de desconocer tantos lugares para mi tenes la sabiduría de alguien que ha vivido mucho; Jose, tus limites son tus armas; Daniza, la buena esposa, la salteñita sincera y cariñosa, la que supo aceptar sus limitaciones y superarse día a día, la que descubre con asombro inigualable un hecho histórico que nunca había oído,creo que la familia debe sentirse orgullosa de tener a alguien como ella; Lorena, voz pausada y precisa, estudiosa incansable, madre y alumna de tiempo completo, tu esfuerzo pronto verá sus frutos, ya lo veràs; Elsa, luchadora, tímida y liberal, divertida, gran compañera y excelente alumna; Griselda, la profe de Psicología, para quien superarse es un ejercicio, memoria fotográfica, activa e inteligente, correcta alumna y excesivamente respetuosa;Liliana, madre excelente, maestra eficaz, alumna gratificante, profesora agradecida, ciclotimica, persona entrañable…Soledad, dinámica, comprometida con el saber, siempre va más allá, lúcida, sensata, perfectista, detallista, perfecta madre e inigualable esposa, única; sus ansias de saber corren a pasos agigantados.
Todas, alumnas entrañables, personas excelentes, me han demostrado y creo que los demás colegas que tuvimos la suerte de tenerlas como alumnas debemos pensar igual, que la vocación es innata pero a la educación se la construye, día a día , golpe a golpe, buscando el tiempo justo y necesario, amando lo que hacemos, sufriendo y aprendiendo de nuestros errores. Nunca olviden que no existen los profesores perfectos, si fuera así, ya no tendríamos nada que hacer por aquí. No se engañen con los sentimentalismos, pues la vida es cruda y no perdona, pero no sean descreídos, porque siempre existe un mañana mejor.
Gente amiga, brillantes y flamantes colegas, a veces algunas palabras sobran…Este instituto abrió y mantendrá siempre abierta sus puertas a personas que como ustedes supieron romper barreras, fronteras, límites…Personalmente mi agradecimiento eterno por ayudarme a ser un poquito mejor en esta ardua pero reconfortante tarea de ser docente. Que esto no concluya aquí, ustedes lo saben, el hombre no tiene limites, ellos solo están dentro de nuestra mente. Ya lo decía Dostoievsky: “la libertad y la superación son sentimientos insostenibles para los espíritus débiles”.
Muchas gracias. Fabian A. Mancilla, 3 de dic. 2010