UBICACIÓN DEL INSTITUTO DE NIVEL TERCIARIO DE PAMPA DEL INFIERNO
Mapa del Chaco
Historia del Pueblo
Los textos de geografía del año 1920 señalaban la
Línea proyectada del ferrocarril Avia Terai a Metán (Salta)
que atraviesa el Fortín Las Chuñas y el límite de Santiago
del Estero, donde la única señal de presencia humana
estaba constituida por dos huellas o caminos indígenas
que conducían a una «gran toldería», algunos kilómetros abajo de las actuales estaciones de Pampa del Infierno y Los Frentones. Ello significa que hasta entonces no se tenían referencias más apreciables que las del poblado de los aborígenes pertenecientes -a juzgar por su localización- a las tribus mocovíes.
El 13 de marzo de 1924 la División Geodesia del Ministerio de Agricultura encargó al Ingeniero Leandro R. Molinari la mensura de las tierras existentes al Noroeste de la zona de influencia del ramal Avia Terai-Gancedo, arriba del fundo privado «El loro blanco». Al comenzar esta misión el Ingeniero Molinari fue facultado por la Dirección de Tierras a ubicar grupos de 25 familias por cada legua en los espacios que juzgara aptos para agricultura; de esta manera se superpuso al diligenciamiento de la mensura la adjudicación de permisos para poblar, que de acuerdo con el expediente Nº 50676/1927 beneficiaron a los siguientes agricultores: Juan Allende, Pablo de Arriortúa, José de Arriortúa, Juan Castelli, Juan Cussich, Martín Dietrich, Francisco Flesia, Atilio Grosso, Margarita Hofart, Juan Kangol, Juan Laderis, Diego López, Felipe Martín, Florencio Medrano, Angel Núñez, Pedro Pura, Carlos Penelli, Antonia Vda. de Rodríguez. Debe aclararse que los papeles administrativos no cubren todos los nombres de los primeros pobladores, debido a circunstancias imprevistas que causaron en su momento comisiones eventuales; el investigador local Guillermo Ávila, ha comprobado por ejemplo, que la solicitud de un lote al fisco firmada por Ángel Barba Lago en Pampa Grande, data de septiembre de 1924 y considerábamos probable que del mismo modo que hayan sido olvidados otros que soportaran no solamente las graves contingencias primerizas sino que se arraigaron dejando descendientes.
No cabe duda además, que se hallarían en forma dispersa los puesteros inscriptos el año 1925 por los recaudadores del canon de pastaje que llegaron facilitados por la penetración de las cuadrillas del Ing. Molinari, como ser el puesto Deheza, donde habrían cavado durante los años 1922/23 pozos de agua con abundantes napas. En consecuencia sabemos que desde ya estaban afincados: Arnold Gaspar, Bravo Marcial, Deheza José M., Domínguez Nemesio, López Zacarías, López Clemente, Leguizamón Vicente, Ledesma Cleofe, Ledesma Reyes, Montenegro Maximiliano, Mendoza Denallo, Ruiz Nazario, Ruiz Cariaco, Reyes Juan M. y Roldán Victoriano.
El lugar fue bautizado sin ceremonia de ninguna especie con el nombre de PAMPA DEL INFIERNO debido a las dificultades experimentadas por el ingeniero Molinari al perforar el suelo en busca de agua potable; el diario «La Gaceta» de Tucumán recoge esta versión en su ejemplar del 1º de enero de 1936, a través de una extensa nota especial en la que se lee el subtítulo que sigue «El Ingeniero Molinari calificó de infierno al conocer la imposibilidad momentánea de conseguir agua». Sin embargo, dicho profesional en informe del 10 de abril de 1924 hace referencia al «campo denominado Pampa del Infierno» como si el nombre viniera desde tiempos pretéritos; otra nota periodística esta vez correspondiente al Diario Clarín de la Capital Federal, edición del 4 de septiembre de 1953, lo vincula con una aventura de Miguel Durán, que al frente de pobladores del chaco santafesino habría llegado hasta estas tolderías confinantes de Campo del Cielo, sufriendo «un infierno» de contrariedades. El sentido del nombre cobra cierto matiz pesimista en los años difíciles, por ejemplo 1932, cuando la sequía y repetidas invasiones de langostas acrecientan la incertidumbre desde ya mortificante porque el Estado no había cumplido aún con el compromiso de medir la tierra para adjudicarla a los posesionarios que la estaban abonando con su esfuerzo; y como en 1944, cuando se produce por similares motivos meteorológicos el éxodo de un centenar de familias de colonos que se dirigían hacia las colonias El Zapallar (Chaco) y de El Colorado (Formosa). Pero en caso contrario como el año 1936, temporada óptima de la producción algodonera, se convierte en timbre de orgullo, porque reafirma a los habitantes en el concepto de que han sabido sobreponerse a la adversidad de la naturaleza.
El Ingeniero Molinari falleció en 1925 sin haber podido elevar el informe de los trabajos efectuados bajo su dirección, que en principio pretendía abarcar la zona de influencia del ferrocarril a construir hasta el término del territorio Chaqueño, como se observa en el mapa de la «Geografía Económica del Chaco y Formosa» de Alberto Carlos Muelle, editada el año 1926. Entretanto proseguirá la afluencia de nuevos habitantes en calidad de «intrusos” porque estaban interrumpidos los trabajos de exploración y mensura, según lo testimonia Armando Carrera en la novela «El oro blanco» publicada el año 1927.
La excesiva concentración de inmigrantes en Charata dio lugar a que numerosas familias fuesen orientadas hacia Pampa del Infierno por los delegados de la oficina de tierras, donde se les ofrecía por lo menos la certeza de elegir campos libres de toda ocupación por los antecedentes trasladados al informe de la mensura definitiva.
Se sabe que en el año 1927 al abrirse la picada para las vías férreas, ingresaron como aspirantes de terrenos en el radio de la futura estación las siguientes personas; Pedro Allende, Cirilo Derotier, Flaud DINADER, Miguel Pechnik, Pascual Pérez, Plácido Sánchez, Manuel Sánchez, Federico Schiavón. Flaud había sido hasta ese momento posesionario de un solar en el pueblo de Charata, lo cual da idea de la proyección que comenzaba a amparar el nombre de Pampa del Infierno.